Nada puede ser más interesante que lo que el Señor JESÚS ha dicho aquí. Y ninguna forma de palabras puede ser más decisiva para distinguir al hombre piadoso del hipócrita. Sólo detengo al Lector para observar, cuán espantosas son esas palabras de CRISTO concernientes a los falsos Maestros, en el gran día de la cuenta. Predicar o profetizar en el nombre de CRISTO, e incluso hacer milagros en el nombre de CRISTO, no son pruebas de la regeneración del propio corazón del predicador.

Y entonces será hallado muy espantoso; si no hay unión con CRISTO aquí, no puede haber comunión con CRISTO por toda la eternidad. ¡Y observen que el SEÑOR JESÚS no dice que esto será parte de unos pocos, sino de muchos! ¡Oh! para que la gracia se encuentre entre los pocos bienaventurados que han formado a CRISTO en sus corazones, ¡La esperanza de gloria!

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