El pensamiento principal de este salmo es la ley de Jehová. Los obedientes y desobedientes se colocan en marcado contraste. Este contraste se ve vívidamente al reunir la primera y la última palabra del salmo: "bendito", "perezca". La primera palabra describe el tema de la obediencia; el segundo, el resultado de la desobediencia. Las condiciones de la bienaventuranza se expresan negativa y positivamente. Negativamente, debe haber una separación completa de la comunión con aquellos que son desobedientes.

No se debe omitir la graduación en la descripción; "anda", "está de pie", "se sienta"; "consejo", "camino", "asiento"; "malvados", "pecadores", "despectivos". La condición positiva es doble deleite y meditación en la Ley. Además, esto debe ser continuo, "día y noche".

La experiencia de los bienaventurados se describe bajo la figura de un árbol que da fruto, con hoja perenne. Además, un hombre así prospera en todo lo que hace. Luego viene el contraste. Consideremos la afirmación "Los impíos no son así" a la luz de todo lo que se ha dicho, es decir, en la primera parte del salmo cancele las negaciones donde están e insértelas donde no lo están. Luego se resume la condición de los malvados y se perfecciona el contraste. En lugar del árbol plantado, se llevan la paja. No podrán resistir la prueba del juicio y, por lo tanto, serán excluidos de la asamblea de los justos.

El salmo termina con un resumen. Jehová conoce el "camino de los justos". "El camino de los impíos" perece, es decir, se agota y se pierde en el desierto.

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