antes bien, hemos renunciado a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni manipulando con engaño la palabra de Dios; sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a la conciencia de todo hombre delante de Dios. [Este versículo contrasta el verdadero ministerio cristiano con esa forma falsa empleada por los enemigos de Pablo. Ellos, predicando por motivos egoístas, habían tratado de socavar la influencia de Pablo mediante calumnias, perversiones astutas de sus declaraciones y adulterando el evangelio con un judaísmo obsoleto.

Pablo, por el contrario, no había practicado nada que la vergüenza le incitara a ocultar, no había usado artes torcidas o partidistas, no había enseñado nada en privado que no enseñara en público; y, por su franqueza abierta y cándida al presentar la verdad, se encomendó a sí mismo a toda variedad de conciencia, comportándose como a la vista de Dios.]

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Antiguo Testamento