la cual obró en Cristo ; como nuestra cabeza. Dios manifiesta en la redención de los miembros de Cristo el mismo poder divino que ejerció en Cristo la cabeza de ellos. La grandeza del poder y de la gracia de Dios manifestada cuando lleva a los hombres a creer en Cristo y los resucita de la muerte espiritual a la vida espiritual, debe llenarlos de gratitud adoradora y unirlos para siempre en una obediencia alegre y sincera a su voluntad.

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Antiguo Testamento