Viviendo como cristiano

Romanos 12:9

En esta sección, el Apóstol muestra cómo el gran principio de la consagración debe afectar los detalles de la conducta. Es muy necesario insistir en estas cuestiones prácticas. En alguna convención religiosa impresionante, donde se presenta la visión de una vida entregada y transfigurada, las almas sensibles son llevadas a hacer los votos y reclamar el plano de vida que se les ha presentado; pero a su regreso a los lugares comunes, no hay una mejora perceptible en su habla, tono o actitud. Esto induce a la vergüenza y al desprecio. De ahí la gran sabiduría de la enseñanza particular del Apóstol en este capítulo y en los siguientes.

El carro pesado debe estar enganchado a una estrella. No debemos ser sólo observadores de estrellas. Dios nos ha dotado de fe como facultad receptiva a través de la cual podemos recibir Su bendita ayuda. En el poder del Espíritu Santo, pongámonos en nuestras tareas comunes, pensando con humildad y sobriedad en nosotros mismos, con amor en nuestros asociados y con reverencia en Dios. Estamos inspirados para cumplir con las obligaciones de nuestra posición, ya sea dando dinero o enseñando a los ignorantes; ya sea mostrando misericordia o ejerciendo autoridad, porque todo se hace como bajo la mirada del gran Maestro de la casa.

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