De nuestro deber hacia los magistrados pasa a los deberes generales. Amarnos unos a otros - Una deuda eterna, que nunca podrá ser saldada lo suficiente; pero, sin embargo, si esto se realiza correctamente, descarga todo lo demás. Porque el que ama a otro, como conviene. Ha cumplido toda la ley: hacia su prójimo.

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