Porque no recibisteis otra vez el espíritu de servidumbre por temor; mas vosotros recibisteis el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre. [Que sois hijos de Dios es manifiesto, como digo, por el Espíritu que os guía y anima, y ​​que cambia vuestro propio espíritu. Porque, en su estado no salvo, no regenerado, tenía un espíritu de esclavitud, lo que lo llevó a temer a Dios y su ira; pero cuando fuisteis bautizados, y os convertisteis en regenerados, recibisteis un espíritu diferente; a saber: el espíritu de adopción o filiación, que disipa el temor y te hace, con confiada alegría, acercarte y dirigirte a Dios como tu Abba (que es, siendo interpretado, Padre).]

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Antiguo Testamento