Ver nota en ver. 18. --- Nos asegura San Jerónimo, que San José siempre conservó su castidad virginal. Es "de fe" que nunca sucedió nada contrario a ella con su casta esposa, la bienaventurada Virgen María. San José le fue dado por el cielo para que fuera el protector de su castidad, para protegerla de las calumnias en el nacimiento del Hijo de Dios, para ayudarla en su huida a Egipto, etc. &C.

No podemos admirar suficientemente la modesta reserva de ambas partes. María no se atreve a explicarle a su atribulado esposo el misterio de su embarazo; y Joseph tiene miedo de mencionar su inquietud y sus dudas, por miedo a perturbar su delicada mente y herir sus exquisitos sentimientos. Tan gran modestia, reserva y silencio, seguramente serán aprobados por el cielo; y Dios envía un ángel a José mientras duerme, para disipar sus dudas y exponerle el misterio de la encarnación. (Haydock)

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