Porque nosotros somos colaboradores de Dios; vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios [Aquí se enfatiza la propiedad suprema de Dios, como lo muestran los tres posesivos. Pablo y Apolos no eran colaboradores de Dios, sino colaboradores entre sí bajo Dios. Los corintios eran el campo de Dios en el que trabajaban, o su edificio que levantaban; pero los trabajadores, el campo y la edificación, todo pertenecía a Dios.]

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Antiguo Testamento