(4) Y cuando se cumplieron los días de (h) su purificación según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor;

(4) Cristo, sobre quien fueron puestos todos nuestros pecados, ofrecido a Dios según la ley, purifica a María ya todos nosotros en sí mismo.

(h) Esto es para el cumplimiento de la ley; porque de lo contrario, la virgen no fue contaminada ni inmunda por el nacimiento de este niño.