El apóstol alaba a los tesalonicenses por el progreso que habían hecho en las virtudes teologales [de fe, esperanza y caridad] y enumera el beneficio que habían obtenido de cada una. Su fe había producido obras; su caridad hacía liviana y fácil su labor, y su paciencia era el fruto de sus esperanzas futuras, en la confianza de las cuales soportaban lo que tenían que sufrir de sus compatriotas inconversos. (Estius)

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