(9) Para (i) alabanza de la gloria de su gracia, (10) con la que nos ha hecho aceptos en el amado.

(9) La causa final suprema y principal es la gloria de Dios Padre, que nos salva gratuitamente en su Hijo.

(i) Que así como su generosa bondad merece toda alabanza, así también debe ser expuesta y proclamada.

(10) Otra causa final más cercana es nuestra justificación, en el sentido de que libremente nos consideró justos en su Hijo.

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