• Salmo 119:77

    Llegue a mí tu misericordia para que yo viva, porque tu ley es mi delicia.

  • Salmo 119:78

    Sean avergonzados los arrogantes porque con engaño me han agraviado. Pero yo meditaré en tus preceptos.

  • Salmo 119:79

    Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.

  • Salmo 119:80

    Sea mi corazón íntegro en tus leyes para que no sea yo avergonzado.

  • Salmo 119:81

    Desfallece mi alma en espera de tu salvación; en tu palabra he puesto mi esperanza.

  • Salmo 119:82

    Desfallecen mis ojos en espera de tu palabra diciendo: “¿Cuándo me consolarás?”.

  • Salmo 119:83

    Aunque he sido como un odre en medio del humo, no me he olvidado de tus leyes.

  • Salmo 119:84

    ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

  • Salmo 119:85

    Los arrogantes me han cavado fosas, lo que no está de acuerdo con tu ley.

  • Salmo 119:86

    Todos tus mandamientos son fieles. Con engaño me persiguen; ayúdame.

  • Salmo 119:87

    Casi me han eliminado de la tierra pero yo no he abandonado tus ordenanzas.

  • Salmo 119:88

    Vivifícame conforme a tu misericordia y guardaré los testimonios de tu boca.

  • Salmo 119:89

    Para siempre, oh SEÑOR, permanece tu palabra en los cielos.

  • Salmo 119:90

    Por generación y generación es tu fidelidad; estableciste la tierra, y se mantiene firme.

  • Salmo 119:91

    Por tu mandato permanecen hasta hoy porque todos ellos son tus siervos.

  • Salmo 119:92

    Si tu ley no hubiera sido mi delicia ya habría perecido yo en mi aflicción.

  • Salmo 119:93

    Nunca jamás me olvidaré de tus ordenanzas porque con ellas me has vivificado.

  • Salmo 119:94

    Tuyo soy; sálvame porque he buscado tus ordenanzas.

  • Salmo 119:95

    Los impíos me han esperado para destruirme pero yo estoy atento a tus testimonios.

  • Salmo 119:96

    A todo lo perfecto le veo límite pero tu mandamiento es sobremanera amplio.

  • Salmo 119:97

    ¡Cuánto amo tu ley! Todo el día ella es mi meditación.

  • Salmo 119:98

    Por tus mandamientos me has hecho más sabio que mis enemigos, porque para siempre son míos.

  • Salmo 119:99

    He comprendido más que todos mis instructores porque tus testimonios son mi meditación.

  • Salmo 119:100

    He entendido más que los ancianos porque he guardado tus ordenanzas.

  • Salmo 119:101

    De todo mal camino contuve mis pies para guardar tu palabra.

  • Salmo 119:102

    No me aparté de tus juicios porque tú me has enseñado.

  • Salmo 119:103

    ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras, más que la miel en mi boca!

  • Salmo 119:104

    De tus ordenanzas adquiero inteligencia; por eso aborrezco todo camino de mentira.

  • Salmo 119:105

    Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.

  • Salmo 119:106

    He jurado guardar tus justos juicios, y lo he de cumplir.

  • Salmo 119:107

    Oh SEÑOR, afligido estoy en gran manera; vivifícame conforme a tu palabra.

  • Salmo 119:108

    Sean agradables a ti, oh SEÑOR, las ofrendas de mi boca; y enséñame tus juicios.

  • Salmo 119:109

    De continuo está mi vida en peligro pero no me olvido de tu ley.

  • Salmo 119:110

    Los impíos me pusieron trampa pero no me desvié de tus ordenanzas.

  • Salmo 119:111

    Tus testimonios son mi heredad para siempre porque ellos son el gozo de mi corazón.

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