Verso Juan 8:56. Abraham se regocijó de ver mi día... O bien, deseaba fervientemente ver mi día; ηγαλλιασατο, de αγαν, mucho, y αλλομαι, salto - su alma saltó hacia adelante con ferviente esperanza y fuerte expectativa de poder ver la encarnación de Jesucristo. La metáfora parece tomada de una persona que, deseando ver a un amigo largamente esperado que se acerca, corre hacia adelante, saltando de vez en cuando para ver si lo descubre. Hay un dicho muy parecido en Sohar Numer fol. 61: "Abraham se regocijó porque pudo conocer, y percibir, y apegarse al NOMBRE Divino". El nombre divino es יהוה Yehovah; y con esto se refieren simplemente a Dios mismo.

Y lo vio... No sólo en la primera promesa, Génesis 3:15, pues los otros patriarcas lo vieron también; y no sólo en esa promesa que se hizo particularmente a él mismo, Génesis 12:7; Génesis 22:18, (comparado con Gálatas 3:16,) de que el Mesías debía surgir de su familia; sino que vio este día especialmente cuando Jehová se le apareció en forma humana, Génesis 18:2; Génesis 18:17, que muchos suponen que fue una manifestación del Señor Jesús.

 

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