Significado. El creyente ha sido crucificado con Cristo, de modo que ya no vive él, sino Cristo en él; la vida cristiana se vive enteramente por la fe en el Hijo de Dios que nos amó y se entregó.

Contexto. Pablo escribe a las iglesias de Galacia para refutar a los judaizantes que añadían la ley a la fe como medio de justificación. En el capítulo 2 relata su confrontación con Pedro y expone que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe en Cristo. El versículo 20 es la cumbre personal de ese argumento: Pablo describe en primera persona la realidad de la unión con Cristo que sustituye toda confianza en la carne.

Explicación. «Con Cristo estoy juntamente crucificado» afirma la unión con Cristo en su muerte: el viejo yo, bajo la ley y el pecado, ha sido ejecutado. «Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí» no anula la personalidad del creyente, sino que indica que Cristo es ahora el principio y la fuente de su vida. «Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios»: la fe es el medio por el cual recibimos y vivimos esta vida nueva. Desde la perspectiva reformada, este versículo condensa la justificación por la fe y la unión con Cristo: somos contados justos no por nuestras obras, sino por estar unidos a Aquel «que me amó y se entregó a sí mismo por mí». El amor electivo de Cristo, mostrado en su entrega sustitutiva, es el fundamento de todo.

Referencias relacionadas. Romanos 6:6 enseña que el viejo hombre fue crucificado con Cristo. Colosenses 3:3 dice que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Filipenses 1:21 confiesa que para Pablo el vivir es Cristo, y Efesios 5:2 destaca a Cristo que se entregó por nosotros.

Aplicación práctica. Esta verdad libera de la carga de tener que ganar la aceptación de Dios. La vida cristiana no es imitar a Cristo desde fuera por esfuerzo propio, sino vivir desde la unión con Él, dependiendo por fe de su vida en nosotros. Cada día recordamos que ya no nos pertenecemos: fuimos amados y comprados a precio.

Para reflexionar. ¿Vives buscando que tu yo se afirme, o descansas en que Cristo, que te amó y se entregó por ti, vive ahora en ti?

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