• Job 3:3

    — Perezca el día en que nací y la noche en que se dijo: “¡Un varón ha sido concebido!”.

  • Job 3:4

    Sea aquel día tinieblas. Dios no pregunte por él desde arriba ni resplandezca la claridad sobre él.

  • Job 3:5

    Reclámenlo para sí las tinieblas y la densa oscuridad; repose sobre él una nube, y cáusele terror el oscurecimiento del día.

  • Job 3:6

    Apodérese de aquella noche la oscuridad. No sea contada junto con los días del año ni aparezca en el cómputo de los meses.

  • Job 3:7

    ¡He aquí, sea aquella noche estéril; no penetren en ella los gritos de júbilo!

  • Job 3:8

    Maldíganla los que maldicen el día, los que se aprestan a instigar al Leviatán.

  • Job 3:9

    Oscurézcanse sus estrellas matutinas. Espere la luz, pero no le llegue ni vea los destellos de la aurora;

  • Job 3:10

    porque no cerró las puertas de la matriz, para esconder de mis ojos el sufrimiento.

  • Job 3:11

    »¿Por qué no morí en las entrañas, o expiré al salir del vientre?

  • Job 3:12

    ¿Por qué me recibieron las rodillas? ¿Para qué los pechos que mamé?

  • Job 3:13

    Pues ahora yacería y estaría en quietud. Dormiría y tendría reposo

  • Job 3:14

    junto con los reyes y los consejeros de la tierra que reedificaron ruinas para sí;

  • Job 3:15

    o con los príncipes que poseían el oro y que llenaban de plata sus casas.

  • Job 3:16

    ¡Oh! ¿Por qué no fui escondido como un abortivo, como las criaturas que nunca vieron la luz?

  • Job 3:17

    Allí los impíos dejan de perturbar; allí descansan los de agotadas fuerzas.

  • Job 3:18

    Los prisioneros están juntos en descanso y no escuchan la voz del capataz.

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