Verso Juan 1:16.  Este versículo debería ponerse en lugar del decimoquinto, y el decimoquinto insertarse entre el decimoctavo y el decimonoveno, que parece ser su lugar apropiado: así el testimonio de Juan está correctamente conectado. Juan 1:15  

Y de su plenitud... De la plenitud de su gracia y de su misericordia, por las que hizo la expiación del pecado; y de la plenitud de su sabiduría y de su verdad, por las que se han revelado los misterios del cielo y se ha enseñado la ciencia de la verdad eterna, hemos recibido todos: todos nosotros, los apóstoles, hemos recibido la gracia o la misericordia para perdonar nuestros pecados, y la verdad para permitirnos escribir y hablar, en relación con estas cosas, para que los que atiendan a nuestro testimonio sean dirigidos infaliblemente en el camino de la salvación, y con nosotros continúen recibiendo gracia sobre gracia, una bendición tras otra, hasta que estén llenos de toda la plenitud de Dios. Creo que lo anterior es el significado del evangelista, y considero impropio distraer la mente del lector con las diversas traducciones y definiciones que se han dado de la frase, gracia por gracia. Sólo es necesario añadir que Juan parece referirse aquí al Evangelio como sucesor de la ley: la ley era ciertamente una dispensación tanto de la gracia como de la verdad, pues señalaba el bondadoso designio de Dios de salvar a los hombres por medio de Cristo Jesús; y era, al menos, una sombra muy expresiva y bien definida de las cosas buenas que habrían de venir; pero el Evangelio, que ahora había tenido lugar, introdujo en todo el mundo esa plenitud de gracia y verdad que la ley sólo había ensombrecido al pueblo judío, y que éste imaginaba que debería haberse limitado a sí mismo. En la graciosísima economía de Dios, una dispensación de la misericordia y de la verdad está destinada a dar paso y a ser seguida por otra mayor: así, la ley sucedió a la dispensación patriarcal, y el Evangelio a la ley; más y más de la plenitud de la gracia del Evangelio se manifiesta diariamente a los genuinos seguidores de Cristo; y, para aquellos que son fieles hasta la muerte, un cielo lleno de gloria eterna pronto sucederá a la gracia del Evangelio. Para ilustrar este punto más plenamente, se ha aducido el siguiente pasaje de Filón el Judío: "Dios es siempre parco en sus primeras bendiciones o gracias, (πρωτας χαριτας,) y después da otras gracias sobre ellas, (αντ εκεινων,) y una tercera clase sobre la segunda, y siempre nuevas sobre las antiguas, a veces de diferente clase, y otras veces de la misma." Vol. i. p. 254, ed. Mang. En el pasaje anterior la preposición αντι para, se usa tres veces en el sentido de επι, sobre. Para confirmar la interpretación anterior, Bp. Pearce produce las siguientes citas. Ecclus xxvi. 15: Χαρις επι χαριτι γυνη αισχυντηρα - Una mujer modesta es una gracia sobre una gracia, es decir, una doble gracia o bendición. Eurípides utiliza la misma frase con Juan, donde hace decir a Teoclímeno a Helena. Χαρις αντι χαριτος ελθετω, ¡Que te llegue gracia sobre gracia! Helen v. 1250. ed. Barn.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad