¿Cómo podemos ahora dudar del amor de Dios? Porque cuando estábamos sin fuerzas, ya sea para pensar, querer o hacer algo bueno. A su debido tiempo, ni demasiado pronto ni demasiado tarde; pero en ese mismo momento en el que la sabiduría de Dios sabía que era más apropiado que cualquier otro. Cristo murió por los impíos, no solo para establecer un modelo o para procurarles poder para seguirlo. No parece que esta expresión de morir por nadie tenga otro significado que el de rescatar la vida de otro abandonando la nuestra.

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