• Romanos 2:5

    Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido acumulas sobre ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.

  • Romanos 2:6

    Él recompensará a cada uno conforme a sus obras:

  • Romanos 2:7

    vida eterna a los que por su perseverancia en las buenas obras buscan gloria, honra e incorrupción;

  • Romanos 2:8

    pero enojo e ira a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad sino que obedecen a la injusticia;

  • Romanos 2:9

    tribulación y angustia sobre toda persona que hace lo malo (el judío primero, y también el griego);

  • Romanos 2:10

    pero gloria, honra y paz a cada uno que hace el bien (al judío primero, y también al griego).

  • Romanos 2:11

    Pues no hay distinción de personas delante de Dios.

  • Romanos 2:12

    Así que todos los que pecaron sin la ley, sin la ley también perecerán; y todos los que pecaron teniendo la ley, por la ley serán juzgados.

  • Romanos 2:13

    Porque no son los oidores de la ley los que son justos delante de Dios sino que los hacedores de la ley serán justificados.

  • Romanos 2:14

    Porque cuando los gentiles que no tienen ley practican por naturaleza el contenido de la ley, aunque no tienen ley son ley para sí mismos.

  • Romanos 2:15

    Ellos muestran la obra de la ley escrita en su corazón, mientras que su conciencia concuerda en su testimonio; y sus razonamientos se acusan o se excusan unos a otros

  • Romanos 2:16

    en el día en que, conforme a mi evangelio, Dios juzgue los secretos de los hombres por medio de Cristo Jesús.

  • Romanos 2:17

    He aquí, tú tienes nombre de ser judío, te apoyas en la ley y te glorías en Dios.

  • Romanos 2:18

    Tú conoces su voluntad y apruebas lo que más vale porque estás instruido en la ley.

  • Romanos 2:19

    Tú estás persuadido de que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,

  • Romanos 2:20

    instructor de los que no saben, maestro de niños, teniendo en la ley la completa expresión del conocimiento y de la verdad.

  • Romanos 2:21

    Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿robas?

  • Romanos 2:22

    Tú que hablas contra el adulterio, ¿cometes adulterio? Tú que abominas a los ídolos, ¿cometes sacrilegio?

  • Romanos 2:23

    Tú que te jactas en la ley, ¿deshonras a Dios con la infracción de la ley?

  • Romanos 2:24

    Porque como está escrito: El nombre de Dios es blasfemado por causa de ustedes entre los gentiles.

  • Romanos 2:25

    Porque la circuncisión aprovecha, en verdad, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión ha llegado a ser incircuncisión.

  • Romanos 2:26

    De manera que, si el incircunciso cumple los justos preceptos de la ley, ¿su incircuncisión no será considerada como circuncisión?

  • Romanos 2:27

    El que físicamente es incircunciso pero guarda completamente la ley te juzgará a ti, que con la letra y con la circuncisión eres transgresor de la ley.

  • Romanos 2:28

    Porque no es judío el que lo es en lo visible, ni es la circuncisión la visible en la carne

  • Romanos 2:29

    sino, más bien, es judío el que lo es en lo íntimo, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu y no en la letra. La alabanza del tal no proviene de los hombres sino de Dios.

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