• Salmo 119:56

    Esto me ha acontecido porque guardé tus mandamientos.

  • Salmo 119:57

    Tú eres mi porción, oh SEÑOR; me he propuesto guardar tus palabras.

  • Salmo 119:58

    He implorado tu favor de todo corazón; ten misericordia de mí según tu palabra.

  • Salmo 119:59

    Consideré mis caminos y volví mis pies a tus testimonios.

  • Salmo 119:60

    Me apresuré, y no me retardé, a guardar tus mandamientos.

  • Salmo 119:61

    Las cuerdas de los impíos me rodearon pero no me olvidé de tu ley.

  • Salmo 119:62

    A medianoche me levanto para darte gracias por tus justos juicios.

  • Salmo 119:63

    Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus ordenanzas.

  • Salmo 119:64

    De tu misericordia está llena la tierra. Oh SEÑOR, enséñame tus leyes.

  • Salmo 119:65

    Has hecho bien a tu siervo, oh SEÑOR, conforme a tu palabra.

  • Salmo 119:66

    Enséñame buen sentido y sabiduría porque tus mandamientos he creído.

  • Salmo 119:67

    Antes que fuera humillado, yo erraba; pero ahora guardo tu palabra.

  • Salmo 119:68

    Tú eres bueno y bienhechor; enséñame tus leyes.

  • Salmo 119:69

    Los soberbios forjaron engaño contra mí pero yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.

  • Salmo 119:70

    El corazón de ellos se ha vuelto insensible como sebo; pero yo me he deleitado en tu ley.

  • Salmo 119:71

    Bueno me es haber sido afligido para que aprenda tus leyes.

  • Salmo 119:72

    Mejor me es la ley que procede de tu boca que miles de piezas de oro y plata.

  • Salmo 119:73

    Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender para que yo aprenda tus mandamientos.

  • Salmo 119:74

    Los que te temen me verán y se alegrarán, porque en tu palabra he puesto mi esperanza.

  • Salmo 119:75

    Conozco, oh SEÑOR, que tus juicios son justos y que conforme a tu fidelidad me has afligido.

  • Salmo 119:76

    Que tu bondad me consuele conforme a lo que has prometido a tu siervo.

  • Salmo 119:77

    Llegue a mí tu misericordia para que yo viva, porque tu ley es mi delicia.

  • Salmo 119:78

    Sean avergonzados los arrogantes porque con engaño me han agraviado. Pero yo meditaré en tus preceptos.

  • Salmo 119:79

    Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.

  • Salmo 119:80

    Sea mi corazón íntegro en tus leyes para que no sea yo avergonzado.

  • Salmo 119:81

    Desfallece mi alma en espera de tu salvación; en tu palabra he puesto mi esperanza.

  • Salmo 119:82

    Desfallecen mis ojos en espera de tu palabra diciendo: “¿Cuándo me consolarás?”.

  • Salmo 119:83

    Aunque he sido como un odre en medio del humo, no me he olvidado de tus leyes.

  • Salmo 119:84

    ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

  • Salmo 119:85

    Los arrogantes me han cavado fosas, lo que no está de acuerdo con tu ley.

  • Salmo 119:86

    Todos tus mandamientos son fieles. Con engaño me persiguen; ayúdame.

  • Salmo 119:87

    Casi me han eliminado de la tierra pero yo no he abandonado tus ordenanzas.

  • Salmo 119:88

    Vivifícame conforme a tu misericordia y guardaré los testimonios de tu boca.

  • Salmo 119:89

    Para siempre, oh SEÑOR, permanece tu palabra en los cielos.

  • Salmo 119:90

    Por generación y generación es tu fidelidad; estableciste la tierra, y se mantiene firme.

  • Salmo 119:91

    Por tu mandato permanecen hasta hoy porque todos ellos son tus siervos.

  • Salmo 119:92

    Si tu ley no hubiera sido mi delicia ya habría perecido yo en mi aflicción.

  • Salmo 119:93

    Nunca jamás me olvidaré de tus ordenanzas porque con ellas me has vivificado.

  • Salmo 119:94

    Tuyo soy; sálvame porque he buscado tus ordenanzas.

  • Salmo 119:95

    Los impíos me han esperado para destruirme pero yo estoy atento a tus testimonios.

  • Salmo 119:96

    A todo lo perfecto le veo límite pero tu mandamiento es sobremanera amplio.

  • Salmo 119:97

    ¡Cuánto amo tu ley! Todo el día ella es mi meditación.

  • Salmo 119:98

    Por tus mandamientos me has hecho más sabio que mis enemigos, porque para siempre son míos.

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